​100 años de la «tragedia» de la mantequilla

Se cumplen 100 años del fallecimiento en combate de Fr. Willie Doyle, un sacerdote jesuita irlandés. San Josemaría se inspiró en su vida para ilustrar la importancia de las pequeñas batallas de la vida ordinaria.

Relatos biográficos
Opus Dei - ​100 años de la «tragedia» de la mantequilla

«Leíamos —tú y yo— la vida heroicamente vulgar de aquel hombre de Dios. —Y le vimos luchar, durante meses y años (¡qué “contabilidad”, la de su examen particular!), a la hora del desayuno: hoy vencía, mañana era vencido... Apuntaba: “no tomé mantequilla... ¡tomé mantequilla!”. Ojalá también vivamos —tú y yo— nuestra..., “tragedia” de la mantequilla» (Camino, 205).

El “hombre de Dios” al que san Josemaría hace referencia en este punto de «Camino» era Fr. Willie Doyle, irlandés y jesuita, que murió como capellán militar en la batalla de Passchendaele, mientras rescataba a dos soldados heridos. El próximo 16 de agosto se cumplirán 100 años de ese acto heroico.

El 16 de agosto de 1917, Fr. Doyle murió en batalla, atendiendo a los soldados

William Doyle, al que todos llamaban Willie, nació en Dublín el 3 de marzo de 1873. Fue el más joven de siete hijos y un gran deportista. Desde joven, aprendió a vivir la caridad: se sabía que acostumbraba a levantarse pronto por las mañanas para ayudar a los empleados que trabajaban en su casa y para llevar comida y dinero a los pobres del barrio. En Navidad, él y su hermano realizaban el pequeño gesto de limpiar las monedas que iban a dar a los necesitados para hacerlas parecer más nuevas y dignificar así aquel acto de caridad.

En 1891 entró a formar parte de la Compañía de Jesús, y recibió la ordenación sacerdotal el 28 de julio de 1907 junto con otro famoso jesuita irlandés, el beato John Sullivan, un converso que subió a los altares el pasado mes de mayo. Un apunte privado escrito la mañana de su ordenación permite asomarse a su espiritualidad:

Fr. Willie Doyle, jesuita y capellán militar.

“Mi querido Jesús, en la mañana de mi ordenación sacerdotal, querría poner en tu Sagrado Corazón, en agradecimiento por todo lo que has hecho por mí, el propósito de luchar decididamente por la santidad. Mi mayor deseo y mi más firme voluntad es afrontar toda lucha sin descanso para ser santo”.

Dedicó gran parte de su vida sacerdotal a predicar retiros espirituales y a otras tareas pastorales, como la dirección espiritual. Deseó construir una casa de retiros para trabajadores, si bien en aquella época la idea de que los laicos acudieran a una casa para ejercicios era una extraña novedad. Viajó mucho para conocer otras experiencias de apostolado con las clases trabajadoras y defendió en un breve libro la necesidad de que los laicos realizaran retiros espirituales.

Más tarde, el inicio de la primera Guerra Mundial en 1914 le dio la oportunidad de atender pastoralmente a muchos de esos trabajadores que ahora se habían convertido en soldados. Como escribió, se trataba “de una oportunidad para que este viejo cuerpo cargue de una vez con un poco del peso de la Cruz de Cristo”.

Capellán militar

Como capellán militar, Fr. Doyle alcanzó el grado de capitán. Pese a que su rango le permitía gozar de ciertas comodidades, a él siempre se le podía encontrar junto a los soldados, sufriendo con ellos. Un oficial dejó escrito: “Fr. Doyle no descansa nunca. Está con nosotros día y noche. Si encuentra un soldado muerto o agonizante, se para junto a él, esboza una pequeña sonrisa, dice sus oraciones, traza el signo de la cruz y ayuda a enterrarlo; luego, sigue su camino”.

Una imagen de la batalla de trincheras en la 1ª Guerra Mundial.

Fr. Doyle presenció numerosas batallas durante la Primera Guerra Mundial, incluidas las batallas del Somme y de Messines Ridge. Durante la batalla de Passchendaele, el 16 de agosto de 1917, un grupo de soldados resultaron heridos más allá del frente de batalla y Fr. Doyle acudió a ayudarles. Cuando buscaban refugio, un obús del ejército alemán explotó a su lado. Nunca se encontró su cadáver.

La biografía de Fr. Doyle fue un bestseller en su época, que llegó a manos de san Josemaría

Pero la actividad principal de Fr. Doyle no eran sus actividades pastorales o sus actos heroicos de guerra. En su habitación de Dublín se encontraron, tras su muerte, numerosas cajas con cartas y anotaciones que el sacerdote deseaba que fuesen destruidas en caso de fallecimiento. Su superior consideró que era más oportuno ceder ese material al profesor Alfred O’Rahilly, que estaba escribiendo una biografía de Fr. Doyle. El libro de O’Rahilly, que incluía numerosos extractos de los diarios personales del sacerdote, fue publicado en 1920 convirtiéndose pronto en un best-seller. San Josemaría Escrivá leyó la versión en español en 1933.

San Josemaría lee su biografía en 1933

Como se aprecia en el punto que luego escribió para «Camino», el fundador del Opus Dei apreció especialmente la lucha ordinaria y escondida del religioso irlandés. Por ejemplo, tomar o no tomar mantequilla en el desayuno era un sacrificio que Fr. Doyle a veces lograba ofrecer a Dios y a veces no. La anécdota revela su sencilla batalla por la santidad, la misma que san Josemaría predicó durante toda su vida.

En algunas traducciones tempranas de «Camino» al inglés, el punto 205 hacía referencia a “mermelada” o “azúcar”, porque los traductores no concebían que se pudiera renunciar a la mantequilla. Para los irlandeses, se trata de algo verdaderamente costoso. Más adelante, pudo corregirse el error y la mantequilla volvió a la versión inglesa.

La biografía de Fr. Doyle narra su vida de constante sacrificio e intensa oración, tal y como revelan sus notas personales. Solo así se entiende el heroísmo de que fue capaz durante la contienda mundial. Aunque practicaba exigentes mortificaciones, no desdeñaba los pequeños sacrificios, como el de la mantequilla. En 1913, anotó: “Durante la misa y el posterior agradecimiento he sentido grandes tentaciones de renunciar a mi propósito. La idea de desayunar una tostada a secas con té sin azúcar se me hace verdaderamente difícil. Jesús me sugirió que le pidiese a Él la fortaleza necesaria para mantener mi propósito. La tentación me abandonó en el refectorio y pude desayunar con el corazón lleno de alegría. Ahora comprendo que nada es imposible si pido a Dios la fortaleza para llevarlo a cabo”.

San Josemaría, en la época en la que leía la biografía de Fr. Doyle, junto con los primeros miembros del Opus Dei.Las "tragedias" de la mantequilla

En su diario, san Josemaría escribió en 1933: “He leído rápidamente la vida de Fr. Doyle: ¡qué bien comprendo la tragedia de la mantequilla!”. Para san Josemaría, su personal “tragedia de la mantequilla” consistía en la batalla diaria por no leer los periódicos. Pocos días después de concluir la biografía del sacerdote irlandés, el fundador del Opus Dei inició un retiro espiritual en el que anotaba lo siguiente:

San Josemaría y Fr. Doyle pelearon sus respectivas tragedias: los periódicos y la mantequilla

«Esto último, no leer periódicos, para mí supone ordinariamente una mortificación nada pequeña; sin embargo, con la gracia de Dios, fui fiel hasta el fin de la discusión parlamentaria de la Ley (!) contra las Congregaciones religiosas. ¡Qué luchas, las mías! Estas epopeyas sólo pueden entenderlas, quienes hayan pasado por ellas. Alguna vez, vencedor; las más veces, vencido». San Josemaría y Fr. Doyle pelearon sus respectivas tragedias —los periódicos, la mantequilla— y recomenzaron una y otra vez siempre que fuera necesario.

El sacerdote irlandés aparece de nuevo en otro apunte de la predicación de san Josemaría, que data de 1938, época en la que aconsejaba a los miembros del Opus Dei que leyesen la biografía de Fr. Doyle: «Mortificación interior y exterior. El minuto heroico: la tragedia de la mantequilla (Doyle)»

Otros santos de la Iglesia, como santa Teresa de Calcuta, se han inspirado también en la vida de Fr. Doyle, de quien se recibieron más de 6.000 relatos de favores desde diversos países del mundo en los 15 años siguientes a su fallecimiento.

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Patrick Kenny, autor del artículo, vive en Dublín con su mujer y sus cuatro hijas. Gestiona un blog sobre Fr Willie Doyle (www.fatherdoyle.com) y es autor del libro “Levantar a los caídos: selección de cartas de guerra, oraciones y escritos espirituales de Fr. Willie Doyle, SJ (To Raise the Fallen: A selection of the war letters, prayers and spiritual writings of Fr Willie Doyle SJ).